Kuchisake onna: el espectro de la boca mutilada

Las leyendas urbanas pueden ser encontradas a donde sea que vayas. Cada país ha creado sus propios espectros y monstruos según sus creencias y cultura, e incluso algunos son adoptados por todo un continente. Por ejemplo, el caso de la leyenda de La llorona que, si bien es de origen mexicano, se ha esparcido por toda América Latina, llegando hasta decirse que se la presenciado en el Parque Rivera de la ciudad de Montevideo. 

Muchas de estas leyendas surgen como respuesta a fenómenos que no se han podido explicar, o por testimonios de personas que dicen haber sido testigos de ciertas apariciones. De esta manera los humanos logramos calmar nuestras mentes del temor a lo desconocido. Otras simplemente nacen como una historia de terror para entretener y asustar a los habitantes de la zona; este último es el caso de la leyenda urbana japonesa de Kuchisake-onna.

El espectro tiene la apariencia, a simple vista, de una mujer común que lleva un cubrebocas, algo que es totalmente normal en Japón incluso antes de la pandemia. Sin embargo, lo que la hace destacar es un gran detalle aterrador, y son las filosas tijeras que sostiene en su mano, prontas para atacar violentamente a sus víctimas. 

"¿Soy hermosa?", es la pregunta que siempre realiza a los desafortunados que se la topan. Cuentan que, si respondes que no, en ese mismo momento te asesinará con las tijeras. En cambio, si le respondes afirmativamente, se quitará el cubrebocas para dejar al descubierto su horrible boca mutilada, de lado a lado, y preguntará: "¿y ahora?". En este punto, ante tal atroz escena, las víctimas no pueden evitar gritar o responder negativamente, y por ello la mayoría corren con el mismo destino anterior: la muerte. Por el contrario, si logras enmascarar tu miedo y responderle que sí, no te matará, sino que abrirá sus tijeras y las usará para mutilar tu boca, así como la de ella. 

Entonces, ¿no hay manera de salvarse? Por supuesto que sí, pero lo difícil debe ser recordarlas en el momento...

Una de las maneras es respondiendo a su pregunta con una respuesta similar a "eres promedio", o "normal", pues eso la dejará pensando un rato y podrás escapar. También puedes responder formulándole su propia pregunta a ella, lo cual logrará el mismo efecto. Otra manera es arrojándole caramelos, eso la confundirá y podrás ser libre de sufrir uno de los horribles destinos que te esperaban. Puedes incluso decirle "disculpa, tengo prisa, debo atender un asunto importante", y Kuchisake onna se disculpará y te dejará ir, dado que los modales en Japón son primordiales. 

Esta leyenda, al ser pasada de boca en boca a través del tiempo, ha tenido sus variaciones, como suele suceder cuando no se cuenta con un registro escrito. Considerando que esta historia se remonta al período Heian (entre los años 794 y 1185) pueden hacerse una idea de la cantidad de detalles que han cambiado, así como las explicaciones sobre cómo surgió este malvado espectro. 

Generalmente, todas las versiones involucran a una hermosa mujer que engañaba constantemente a su marido, o al menos que su marido pensaba que le era infiel por la cantidad de hombres que la adulaban. En algunos casos el hombre era un samurai que, en un arranque de cólera por las infidelidades, tomó su katana y le cortó la boca a su esposa. En otras ocasiones se ha dicho que no era un samurai, sino un jardinero, el cual le cortó la boca con unas tijeras de podar. Esta versión que se asemeja más a la imagen moderna que se tiene del fantasma, por las tijeras que lleva en sus manos.

Otra variante es que, antiguamente, se contaba que Kuchisake onna cubría su boca con la gran manga de su kimono antes de sorprender a sus víctimas. Hoy en día esto fue suplantado por el cubrebocas que es muy común en la sociedad nipona, ya que los usan cuando están resfriados para no contagiar a sus pares. Además, de esta manera ella puede pasar más desapercibida entre la gente.

Algo curioso es que la leyenda dejó de ser tan ficticia luego de que, en el año 2007, un médico forense encontró registros de un caso de finales de la década de los setenta, donde una mujer perseguía niños por las noches. En una de sus noches de persecución, fue atropellada por un auto y en los reportes se veía que esta mujer tenía unas cicatrices en la cara, las cuales eran similares a las de Kuchisake onna...

Más no se ha sabido más sobre el tema, así que probablemente solo sea una extraña casualidad... ¿no?

Cuéntame aquí debajo qué te ha parecido esta leyenda urbana, y si quieres ver más de estas en el blog.

¡Buenas noches a todos!

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